Cuando Ceniciento llega a tu vida

Hace poco conocí a un personaje compacto al que a partir de ahora llamaremos Ceniciento. La verdad es que nunca pensé que pudiera conocer a alguien que me sorprendiera de nuevo, alguien que pudiera merecerse una nueva categoría en mis clasificaciones particulares, pero si, es gratificante saber que aún habrá nuevos especímenes que den rienda suelta a mi  vena literaria.

Ceniciento responde a un ser completamente anodino. Su calabaza se trasforma en carroza (y vaya carroza) a las 7 de la mañana, cuando ya no quedan princesitas pululando por el mundo pero si alguna que otra madrastra. Vendrá a tu baile un rato, y se irá sin perder los zapatos, pero cuando crees que la cosa se queda ahí (lo más normal del mundo), no, empieza un despliegue de su maestría a la hora de conseguir contradicciones.

Él mismo formula deseos de los que se retracta a los pocos minutos sin que tú hayas dicho ni mu. Él mismo se hace promesas, que a ti ni te van ni te vienen, pero que no sabes si se piensa que es lo que necesitas oír o es que él mismo se las está creyendo en ese momento.

Tú sigues yendo a lo tuyo, pero él seguirá intentando colarse en el baile… eso sí, a partir de las siete de la mañana. Tú, que no eres la Reina pero bien podrías serlo, quieres hacerle un hueco (un rato) en tu sala de baile, pero él no acaba de poner el primer pie dentro cuando tiene que salir corriendo a casa porque suenan las campanadas…

27.4.08 20:21

To date 2 Comment(s)     TrackBack-URL


Danilac / Website (28.4.08 08:14)
Oye, me tienes que invitar a esas fiestas que montas, que la gente llega a las siete de la mañana. Además, ahora que tienes mi teléfono, no hay excusas... ;-)


Gilda / Website (28.4.08 10:38)
¡¡Claro!! Te avisaré sin falta para la próxima...

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