Mala

Mala Rodríguez nunca me ha caído bien. En sus primeros tiempos me parecía una de esas ginchas de mi barrio que venían a pedirte algo porque se estaban quitando de la droga. Pero hace un año alguien me pasó una canción que empezó por no disgustarme, y ahora vivo obsesionada con su último disco, que suena una y otra vez en mi equipo de música y en mi coche, una y otra vez, una y otra vez, como en un bucle…

Suele pasarme con los discos, que de pronto me obsesiono con ellos. Yo no tengo un gusto definido, porque lo mismo me da por volverme loca con un disco de CocoRosie que me pongo a todas horas el Blackout de Britney Spears. Eso si, nunca creo que me pilléis con un disco de El Canto del Loco, La Oreja, El Sueño de Morfeo o esos grupos que, con todos mis respetos, me sacan bastante de quicio.

Recuerdo especial obsesión por el Tuesday Night Music Club de Sheryl Crow, con la BSO de Dirty Dancing Havana Nights, con Próxima Estación: Esperanza de Manu Chao, el CrazySexyCool de TLC (allá por el año 1996), o el disco de Yolanda Ramos Sabanitas blancas, pinzas de maera. Como veis, mi cultura musical es un tanto… ¿anodina?

Y mención especial a la canción que tengo a todas horas en la cabeza: La palabra, de Ultranol.

Menudas obsesiones las mías…

24.4.08 13:05, comment

Libros, críticas y demás

Ayer por la noche me acabé el libro “Cambio príncipe por lobo feroz” que mi madre me había regalado por mi cumpleaños. Escrito por una de las caras conocidas de Cuatro, empieza muy eufórico reivindicando el nuevo estilo de mujer que prefiere ser Madrastra antes que Blancanieves, para después irse por las ramas hablando de gimnasios, cremas y viajes.

No creo que haya demasiadas mujeres de mi generación (a lo mejor de la de la autora si) que se sigan creyendo princesas. Es cierto que muchas soñamos con príncipes azules, pero son solo eso, sueños, sin más. Que todas sabemos que la realidad es muy distinta y que, siendo objetivas, esto de las relaciones es algo tan sencillo como: me quieres/no me quieres/te quiero/no te quiero. Hay muchas que tienen suerte y no topan con bichejos, otras como yo damos algún que otro tropiezo. Te sientes triste o contenta según el día, y quieres tener un amor de película, pero, si no llega… a nadie le amargan los rollos de fin de semana con Audi incluido en el pack.

En realidad, un libro que me diga de qué van las relaciones hoy en día tampoco me sirve de mucho. Pero el objeto de mi análisis de hoy se lee fácilmente (creo que me lo he ventilado en tres noches) y resulta gracioso. Hasta que se pone a hablar de las socias de los gimnasios o del síndrome de la estupidez del viajante. Ahí se me empezó a hacer soporífero, aunque me acabé el libro porque soy de las que acaban (casi) todo lo que empiezan.

Hoy es el día del libro. En mi familia es tradición que nos regalemos algunos ejemplares. Así que esta tarde me pasaré a ver que le compro a mis queridos progenitores, que sé que mi mami ya me ha comprado mi librillo del año.

Mi Top5 recomendaciones para los que no sepáis que leer un día como hoy es:

5. Marina – Carlos Ruíz Zafón

4. La voz dormida – Dulce Chacón

3. El azul de la virgen – Tracy Chevalier

2. La novia de Matisse – Manuel Vicent

 

1. Son de Mar – Manuel Vicent

¡Feliz día del libro!

23.4.08 12:50, comment

Como un buen vino

Que a Mónica Naranjo se le ha ido la olla por completo con su último disco nadie lo niega. Pero ahora, como se está paseando por todos los platós de televisión con esa canción horrenda que ha sacado como primer single, me he quedado bastante impactada de ver lo guapísima que está. Nunca he sido fan de esta mujer, pero reconozcamos que tiene una voz muy especial y que, de verdad, en los últimos tiempos está estupenda. Ignoro si está operada, si es de la iglesia de la cienciología o si le da a las drogas duras, pero el paso del tiempo le está sentando, a mi parecer, más que bien.

… Más o menos como a mí. Las clases de baile, las depresiones y posteriores “retrotraimientos” de estómago y el estilo particular me están dejando estupenda. Y entre que si me aliso o ariso el pelo, me voy de compras por dos duros y encuentro las mejores ofertas del Factory, y de pronto las miles de horas de luz me devuelven a la vida que pensaba que ya no tenía… pues nada, que una como el buen vino, mejor con el paso de los años.

Igual os preguntáis que a santo de qué viene esta demostración de egocentrismo subido. Pues a que estoy empezando a darme cuenta de un montón de cosas que antes no veía… que estoy viendo el final de mi túnel. A pesar de todo, por supuesto, soy realista: no soy ni la más moderna, ni la más bella ni la más tiposa. Pero me gusta saber que mi culo aún  puede levantar pasiones, a pesar de sus dimensiones imperfectas.

¡Pasad buena semana!

1 Comment 20.4.08 21:13, comment

Los chicos de mi vida

Cada vez que estoy ociosa me da por clasificar un poco las cosas que me suceden o las personas que han pasado por mi vida. Está clarísimo que respondo a un patrón determinado de tío (morenos con perilla y desequilibrados emocionales, buscados y seleccionados de manera inconsciente) pero dentro de ese patrón siempre hay una serie de subcategorías:

- El pasota:
Esta versión la hemos tenido todas, te gusta porque no te hace ni puñetero el caso. Una vez te dio un par de besos, quedasteis para un café, le robaste un pico en su portal… pero de ahí no pasado la cosa. Suelen ser guapos y raros, combinación de lo más atractiva.

- El ideal:
Guapo, inteligente, divertido y estupendo. Lo vuestro fue estupendísimo mientras duró, y ahora cada vez que le ves piensas que cada día está más guapo y que no te importaría hacerle algún que otro favor. Te callas, eso si, pero lo piensas de manera sospechosamente habitual ¿será la primavera?

- El loco trastornado:
Te liaste con él porque te pilló en un renuncio. Volviste a quedar con él para darle una oportunidad. Corta de reflejos, hubo incluso alguna tercera o cuarta cita, pero ya dijiste: qué va, no me gusta nada de nada. Y decidiste pasar. Este hecho le duele tanto en el ego a este espécimen que empieza una carrera de acoso y derribo en la que, gracias al cielo, tú eres más rápida. Sayonara, baby.

- El raruno inestable:
Te gusta porque sabe decirte todas esas mariconadas que quieres oír sin resultar empalagoso ni cursi. Te gusta porque está bueno y porque tiene un puntito misterioso que no acabas de pillar. Te gusta porque se vuelca contigo cada vez que os veis y te da los besos más tiernos a la par que apasionados que te han dado en los últimos tiempos. ¿Problema? No quiere nada serio/su ex le dejó hecho polvo y no quiere saber nada de las mujeres/le gustas pero tiene miedo/no está pasando un buen momento… la excusas son variadas, pero suelen ir por el mismo camino. Miedo. Te acabas encoñando y pasándolo de todo menos bien.

- El egoísta:
Versión cañera del raruno inestable. Sufrió en algún momento de su vida y tú vas a pasar a formar parte de su colección de amigas con derecho a roce y con el corazón destrozado. Te hace ver las estrellas cada vez que estáis juntos, te promete el oro y el moro y de pronto un día, cuando tienes la guardia bajada… te deja. Te deja por otra/por nadie/por que sí. Hay distintas versiones. Lo único que sabe mirarse es su ombligo, y quererte a ti requiere darse cuenta que hay otras personas en el mundo. Dolor impensable. Se ruega huyan de este espécimen antes de de que sea tarde… ¿imposible, verdad?

15.4.08 11:06, comment

No country for journalists

Así estamos, que sigo entrevistándome como si fuera una estrella hollywoodiense, pero aquí no me da trabajo (decente) ni el tato. La de hoy prometía mucho (un sueldo de esos que se te quedan los ojos como platos, para empezar), pero ninguno de los que estábamos allí hemos pasado la primera prueba. Vale, consuela el pensar que yo no soy la única lerda que no sabe hacer psicotécnicos... pero ¿no es rarísimo que ninguno la haya pasado? En fin, es lo que tienen las empresas grandes.

Después tengo el estrés postraumático radiofónico. Llevo un programa semanal que nunca me apetece preparar y que siempre me está poniendo de los nervios. ¿Conclusión? Debería dejarlo, pero si miramos dos entradas más atrás... efectivamente, no sé decir que no. Y ahí estoy apechugando.

Y por último, y no por ello menos importante, vivo en contínuo estado de agitación sentimental. Que pasa por mi lado cualquier bicho y a una le da un vuelco el corazón. Lela, esa es la palabra que me define. El siguiente paso de mi terapia es aprender a no buscar más el cariño en personas que pasan de mi. Poco a poco, poco a poco...

El viernes es mi cumpleaños. 25 primaveras. Cuarto de siglo. Me hace ilusión. A mi es que me divierte esto de cumplir años. Tal vez porque hace nueve años me dijeron que igual ya no cumplía más. Así que este fin de semana fiestón como se merece: en un bar con las copas a precios populares y rodeada de millones de personas. ¡¡No me faltéis!!

9.4.08 12:00, comment

VeRtIgO

Una no sabe como enfrentarse a las gilipolleces cotidianas. A pesar de que creía que podía estar bien con muy poco, llevo unas semanas (infinitas semanas) que la cosa más pequeña me hace sentir que me hundo en la más absoluta miseria.

Hace un mes tuvimos una pérdida familiar inesperada, triste y muy dura. A partir de ahí, la maldita pena y tendencia nostálgica hereditaria que tengo se ha apoderado de mi. Y el cargarme de responsabilidades que no tengo por qué asumir y sentirme que estoy agarrándome a cosas que no debería, me hacen tener una taquicardia contínua.

Lo único que se me pasa día tras día por la cabeza es un pensamiento contínuo de "tú ganas, yo pierdo". Me gustaría igualar esa balanza y dejar de sentir que cualquier cosa es más importante que yo, y que las pequeñeces no son más que eso, cosas enanas que no tienen peso.

Mi salud parece haberse estabilizado, pero mi estómago ha vuelto a cerrarse. Y vivo con el miedo contínuo de que un día esto se apague. Mucha gente me dice que busque el consuelo en el mal ajeno (ya sabéis, lo típico de "siempre hay alguien peor que tú" o "no te quejes que no estás tan mal" ). Y eso me hace sentir aún peor porque me siento culpable por estar triste.

Necesito una autopista y lo único que me encuentro son caminos minúsculos llenos de barro...

5.4.08 23:05, comment

Aprenda usted a decir que no

... Cuando le endosan cosas que no quiere hacer (y no tiene por qué hacerlas).

... Cuando sienta que le toman a usted el pelo y le cambian los planes treinta millones de veces.

... Cuando le ofrezcan un contrato en prácticas porque se licenció usted hace un año, aunque tenga casi un lustro de experiencia.

... Cuando le hagan responsable de daños ajenos y encima sea usted el mayor perjudicado.

... Cuando viene el pesado de turno en el semáforo y le quiere limpiar los cristales/venderle kleenex/tocarle las narices.

... Cuando no quiera ir a un determinado sitio y se sienta culpable negarse a acudir.

He desperdiciado tantas ocasiones para poner en práctica el poder de la palabra no...

1 Comment 27.3.08 00:31, comment