Pasado imperfecto

Hace relativamente poco me colé por una persona que, muy a mi pesar, dejo de sentir lo que fuera que sintiera por mí. Por ello, a partir de ahora si digo cualquier cosa referente a dicha persona tengo que utilizar esa forma verbal tan preciosa que nos regala nuestra lengua que es el pasado.

Me canso de cerrar pasados. Me canso del “no puedo darte lo que necesitas”. En las largas (larguísimas) noches de insomnio en las que, como hoy, me acuerdo de él, me gusta jugar a no poner pasados y a poner en su boca lo que me gustaría oír (por una vez en mi vida).

Me encantaría que le encantara (de verdad) despertarse a mi lado. Que me dijera que se muere por llevarme a la playa más desierta del mundo. Que pasaba por aquí, a pesar de vivir en el otro lado del planeta, y me quiere invitar a un café. Que no sos vos, soy yo el que debería darse de cabezazos contra una pared por no ver la realidad.

Me hubiera gustado no sentirme imbécil por enésima vez. Eso no puedo decirlo en pasado, porque siempre acaba siendo un presente. Que me da rabia que justo en el instante en el que decido confiar… se esfuma todo; se acaba la magia, las palabras bonitas, los susurros de buenas noches. Mala suerte.

7.5.08 03:41, comment

Todo está mal... menos tú

Este puente ha sido un tanto anodino. He salido casi todos los días (por no decir todos), y sigo con un catarro genial que se ha instalado por completo en mi garganta, teniendo la voz aún más de camionero/cazallero.

Ayer tardé casi dos horas y media en volver de las tierras del Cid porque ahora los autobuses paran en todos los pueblos de Castilla que hay entre Aranda de Duero y Madrid. Me desesperaba, porque a las 8 de la tarde había quedado para ir al concierto de la Mala. Al final llegué, vi enterita la actuación de los teloneros (Despacito y buena letra, ¿de qué narices me sonaba uno de los del grupo?), y me desesperé con Didi esperando a que empezara el concierto en si.

Al final lo vimos, me llamó mi amigo P. que también estaba allí y acabamos la noche cenando en su casa, tomándonos una copilla y bajando a uno de esos bares de pijos que hay en nuestro barrio. Ceniciento volvió a decir cosas que luego no hizo y me volví a mi casa a las mil y monas con los ritmos de la María Rodríguez en la cabeza...

Hale, os iba a plantar una foto del concierto de ayer, pero el 20six ha decidido que no quiere dejarme...

¡Disfrutad mucho de esta nueva semana y del solecito marchoso!

2 Comments 4.5.08 18:00, comment

Cuando Ceniciento llega a tu vida

Hace poco conocí a un personaje compacto al que a partir de ahora llamaremos Ceniciento. La verdad es que nunca pensé que pudiera conocer a alguien que me sorprendiera de nuevo, alguien que pudiera merecerse una nueva categoría en mis clasificaciones particulares, pero si, es gratificante saber que aún habrá nuevos especímenes que den rienda suelta a mi  vena literaria.

Ceniciento responde a un ser completamente anodino. Su calabaza se trasforma en carroza (y vaya carroza) a las 7 de la mañana, cuando ya no quedan princesitas pululando por el mundo pero si alguna que otra madrastra. Vendrá a tu baile un rato, y se irá sin perder los zapatos, pero cuando crees que la cosa se queda ahí (lo más normal del mundo), no, empieza un despliegue de su maestría a la hora de conseguir contradicciones.

Él mismo formula deseos de los que se retracta a los pocos minutos sin que tú hayas dicho ni mu. Él mismo se hace promesas, que a ti ni te van ni te vienen, pero que no sabes si se piensa que es lo que necesitas oír o es que él mismo se las está creyendo en ese momento.

Tú sigues yendo a lo tuyo, pero él seguirá intentando colarse en el baile… eso sí, a partir de las siete de la mañana. Tú, que no eres la Reina pero bien podrías serlo, quieres hacerle un hueco (un rato) en tu sala de baile, pero él no acaba de poner el primer pie dentro cuando tiene que salir corriendo a casa porque suenan las campanadas…

3 Comments 27.4.08 20:21, comment

Mala

Mala Rodríguez nunca me ha caído bien. En sus primeros tiempos me parecía una de esas ginchas de mi barrio que venían a pedirte algo porque se estaban quitando de la droga. Pero hace un año alguien me pasó una canción que empezó por no disgustarme, y ahora vivo obsesionada con su último disco, que suena una y otra vez en mi equipo de música y en mi coche, una y otra vez, una y otra vez, como en un bucle…

Suele pasarme con los discos, que de pronto me obsesiono con ellos. Yo no tengo un gusto definido, porque lo mismo me da por volverme loca con un disco de CocoRosie que me pongo a todas horas el Blackout de Britney Spears. Eso si, nunca creo que me pilléis con un disco de El Canto del Loco, La Oreja, El Sueño de Morfeo o esos grupos que, con todos mis respetos, me sacan bastante de quicio.

Recuerdo especial obsesión por el Tuesday Night Music Club de Sheryl Crow, con la BSO de Dirty Dancing Havana Nights, con Próxima Estación: Esperanza de Manu Chao, el CrazySexyCool de TLC (allá por el año 1996), o el disco de Yolanda Ramos Sabanitas blancas, pinzas de maera. Como veis, mi cultura musical es un tanto… ¿anodina?

Y mención especial a la canción que tengo a todas horas en la cabeza: La palabra, de Ultranol.

Menudas obsesiones las mías…

1 Comment 24.4.08 13:05, comment

Libros, críticas y demás

Ayer por la noche me acabé el libro “Cambio príncipe por lobo feroz” que mi madre me había regalado por mi cumpleaños. Escrito por una de las caras conocidas de Cuatro, empieza muy eufórico reivindicando el nuevo estilo de mujer que prefiere ser Madrastra antes que Blancanieves, para después irse por las ramas hablando de gimnasios, cremas y viajes.

No creo que haya demasiadas mujeres de mi generación (a lo mejor de la de la autora si) que se sigan creyendo princesas. Es cierto que muchas soñamos con príncipes azules, pero son solo eso, sueños, sin más. Que todas sabemos que la realidad es muy distinta y que, siendo objetivas, esto de las relaciones es algo tan sencillo como: me quieres/no me quieres/te quiero/no te quiero. Hay muchas que tienen suerte y no topan con bichejos, otras como yo damos algún que otro tropiezo. Te sientes triste o contenta según el día, y quieres tener un amor de película, pero, si no llega… a nadie le amargan los rollos de fin de semana con Audi incluido en el pack.

En realidad, un libro que me diga de qué van las relaciones hoy en día tampoco me sirve de mucho. Pero el objeto de mi análisis de hoy se lee fácilmente (creo que me lo he ventilado en tres noches) y resulta gracioso. Hasta que se pone a hablar de las socias de los gimnasios o del síndrome de la estupidez del viajante. Ahí se me empezó a hacer soporífero, aunque me acabé el libro porque soy de las que acaban (casi) todo lo que empiezan.

Hoy es el día del libro. En mi familia es tradición que nos regalemos algunos ejemplares. Así que esta tarde me pasaré a ver que le compro a mis queridos progenitores, que sé que mi mami ya me ha comprado mi librillo del año.

Mi Top5 recomendaciones para los que no sepáis que leer un día como hoy es:

5. Marina – Carlos Ruíz Zafón

4. La voz dormida – Dulce Chacón

3. El azul de la virgen – Tracy Chevalier

2. La novia de Matisse – Manuel Vicent

 

1. Son de Mar – Manuel Vicent

¡Feliz día del libro!

1 Comment 23.4.08 12:50, comment

Como un buen vino

Que a Mónica Naranjo se le ha ido la olla por completo con su último disco nadie lo niega. Pero ahora, como se está paseando por todos los platós de televisión con esa canción horrenda que ha sacado como primer single, me he quedado bastante impactada de ver lo guapísima que está. Nunca he sido fan de esta mujer, pero reconozcamos que tiene una voz muy especial y que, de verdad, en los últimos tiempos está estupenda. Ignoro si está operada, si es de la iglesia de la cienciología o si le da a las drogas duras, pero el paso del tiempo le está sentando, a mi parecer, más que bien.

… Más o menos como a mí. Las clases de baile, las depresiones y posteriores “retrotraimientos” de estómago y el estilo particular me están dejando estupenda. Y entre que si me aliso o ariso el pelo, me voy de compras por dos duros y encuentro las mejores ofertas del Factory, y de pronto las miles de horas de luz me devuelven a la vida que pensaba que ya no tenía… pues nada, que una como el buen vino, mejor con el paso de los años.

Igual os preguntáis que a santo de qué viene esta demostración de egocentrismo subido. Pues a que estoy empezando a darme cuenta de un montón de cosas que antes no veía… que estoy viendo el final de mi túnel. A pesar de todo, por supuesto, soy realista: no soy ni la más moderna, ni la más bella ni la más tiposa. Pero me gusta saber que mi culo aún  puede levantar pasiones, a pesar de sus dimensiones imperfectas.

¡Pasad buena semana!

1 Comment 20.4.08 21:13, comment

Los chicos de mi vida

Cada vez que estoy ociosa me da por clasificar un poco las cosas que me suceden o las personas que han pasado por mi vida. Está clarísimo que respondo a un patrón determinado de tío (morenos con perilla y desequilibrados emocionales, buscados y seleccionados de manera inconsciente) pero dentro de ese patrón siempre hay una serie de subcategorías:

- El pasota:
Esta versión la hemos tenido todas, te gusta porque no te hace ni puñetero el caso. Una vez te dio un par de besos, quedasteis para un café, le robaste un pico en su portal… pero de ahí no pasado la cosa. Suelen ser guapos y raros, combinación de lo más atractiva.

- El ideal:
Guapo, inteligente, divertido y estupendo. Lo vuestro fue estupendísimo mientras duró, y ahora cada vez que le ves piensas que cada día está más guapo y que no te importaría hacerle algún que otro favor. Te callas, eso si, pero lo piensas de manera sospechosamente habitual ¿será la primavera?

- El loco trastornado:
Te liaste con él porque te pilló en un renuncio. Volviste a quedar con él para darle una oportunidad. Corta de reflejos, hubo incluso alguna tercera o cuarta cita, pero ya dijiste: qué va, no me gusta nada de nada. Y decidiste pasar. Este hecho le duele tanto en el ego a este espécimen que empieza una carrera de acoso y derribo en la que, gracias al cielo, tú eres más rápida. Sayonara, baby.

- El raruno inestable:
Te gusta porque sabe decirte todas esas mariconadas que quieres oír sin resultar empalagoso ni cursi. Te gusta porque está bueno y porque tiene un puntito misterioso que no acabas de pillar. Te gusta porque se vuelca contigo cada vez que os veis y te da los besos más tiernos a la par que apasionados que te han dado en los últimos tiempos. ¿Problema? No quiere nada serio/su ex le dejó hecho polvo y no quiere saber nada de las mujeres/le gustas pero tiene miedo/no está pasando un buen momento… la excusas son variadas, pero suelen ir por el mismo camino. Miedo. Te acabas encoñando y pasándolo de todo menos bien.

- El egoísta:
Versión cañera del raruno inestable. Sufrió en algún momento de su vida y tú vas a pasar a formar parte de su colección de amigas con derecho a roce y con el corazón destrozado. Te hace ver las estrellas cada vez que estáis juntos, te promete el oro y el moro y de pronto un día, cuando tienes la guardia bajada… te deja. Te deja por otra/por nadie/por que sí. Hay distintas versiones. Lo único que sabe mirarse es su ombligo, y quererte a ti requiere darse cuenta que hay otras personas en el mundo. Dolor impensable. Se ruega huyan de este espécimen antes de de que sea tarde… ¿imposible, verdad?

1 Comment 15.4.08 11:06, comment